El dedo y la luna

La norma que repara
Anthony de Mello recoge en Un minuto para el absurdo un dicho oriental que cabe en cualquier reunión de directivos: cuando el sabio señala la luna con el dedo, el necio se queda mirando el dedo. De Mello lo aplicaba a las creencias religiosas, pero vale igual para los reglamentos. Una norma es un dedo. Apunta hacia algo, el bienestar de un niño, su derecho a aprender, la paz de un aula, y puede pasar que de tanto cuidar el dedo nadie levante la mirada.
Se nota cuando una escuela cumple con formularios, actas y plazos y el estudiante sigue sin entender qué le pasó. Una idea constante en De Mello es que no basta cumplir: hay que estar despierto. Cumplir una norma dormido es la manera más cómoda de incumplirla.
Hacia dónde apuntan los dos Acuerdos
Los Acuerdos de 2026 apuntan bastante bien. El 028-A define las prácticas restaurativas como acciones para «crear un sentido de comunidad» y fortalecer las relaciones (art. 5), exige medidas proporcionales y prohíbe las arbitrarias (art. 31). El 044-A incluye entre sus principios el enfoque restaurativo y de convivencia (art. 4) y prohíbe algo que cualquier directivo debería leer dos veces: «Priorizar el prestigio de la institución educativa por encima del bienestar de los estudiantes» (art. 30, n. 1).
Dos manos, una sola intención
Conviene no idealizar. Reparar no es dejar pasar. El 028-A conserva un catálogo de faltas y medidas disciplinarias (arts. 12 y 30), contempla la reincidencia (art. 27) y envía el acoso, la violencia y el hostigamiento académico a la Junta Distrital (arts. 2 y 29). La norma tiene dos manos, una que repara y otra que pone límites. Lo que importa es cuál se extiende primero, y el art. 31 responde: se priorizan la reflexión guiada, los acuerdos reparatorios y el servicio educativo con sentido pedagógico.
Tres pruebas para saber si miramos la luna
Detrás de cada artículo hay alguien
Detrás de cada artículo hay alguien a quien se quiso proteger. Es una lectura entre varias posibles, pero cambia el tono con que se aplica: quien aplica una norma pensando en ese alguien escribe distinto un acta, habla distinto en un pasillo y espera distinto una respuesta. Es la misma actitud que De La Salle pedía a los maestros cuando los llamaba a velar por los niños (MR 197).
Para seguir pensando. Si la norma pide que todos miremos, queda la pregunta más incómoda: ¿qué hacemos cuando el adulto que ve algo calla porque «eso no me toca»? De ahí parte la próxima entrega.
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