La pobreza que no se ve — Que la escuela vaya siempre bien

99 Pan de Casa

La pobreza que no se ve

Arco XIII · Que la escuela vaya siempre bien

Pierre Ouattara hace, en este capítulo, una pregunta que no suaviza en ningún momento: "¿existe algún pobre más pobre que Jesús?" Y la sostiene meditando el grito que lanza en la cruz:

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Mt 27,46 — citado en Pierre Ouattara fsc, "El servicio educativo lasaliano, ¿medio de qué salvación hoy?", Que la Escuela vaya siempre bien, Estudios Lasalianos Nº17, Roma 2013.

Es el instante en que hasta él, que se supo siempre unido a su Padre, se siente abandonado por todos, incluso por Dios. Y de ahí Ouattara saca una conclusión que cambia por completo el mapa de qué es la pobreza: no conocer a Dios, sentirse eclipsado, solo hasta en lo que más se confiaba — eso, dice, puede ser una desgracia mayor que la falta de pan.

Y entonces amplía el mapa todavía más, apoyándose en un pensador llamado Plaquevent, que hace setenta años ya distinguía cinco categorías de necesidad humana básica: las vitales —comida, abrigo, descanso—, pero también la necesidad de sentirse seguro, la de ser escuchado y comprendido, la de crear y expresarse, la de pertenecer a algo. Y remata con una frase que debería colgarse en la sala de profesores de cualquier escuela:

"No siendo la pobreza necesariamente material, puede afectar a todo ser humano, sea cual sea su condición económica." Pierre Ouattara fsc, citando a J. Plaquevent, Revue Économie et Humanisme, 1954 — en "El servicio educativo lasaliano, ¿medio de qué salvación hoy?", Que la Escuela vaya siempre bien, Estudios Lasalianos Nº17, Roma 2013.

Léelo pensando en tu propio curso, no en abstracto. El niño más pobre del aula no es necesariamente el del uniforme remendado. Puede ser el que tiene casa, comida y uniforme nuevo, y absolutamente nadie en su vida que lo escuche de verdad. Puede ser el que nunca falta a clase porque en su casa, sencillamente, no hay nadie esperándolo con más atención que la tuya. Esa pobreza no se nota en una lista de útiles ni en una ficha socioeconómica. Se nota, si acaso, en una mirada que se queda un segundo de más buscando que alguien la sostenga.

No hace falta resolverlo de una vez. Alcanza con mirar distinto mañana: no solo a quién le falta el pan, sino a quién le falta que alguien, de verdad, pregunte cómo está — y se quede a escuchar la respuesta completa.

Para hoy
¿Quién en tu aula parece tenerlo todo resuelto, y quizás sea, en el sentido más hondo, el más pobre de todos?

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Hugo Patricio Chávez · Académico · Investigador · Riobamba, Ecuador
Fuente: Pierre Ouattara fsc, "El servicio educativo lasaliano, ¿medio de qué salvación hoy?", en Pedro Ma Gil y Diego Muñoz (eds.), Que la Escuela vaya siempre bien. Aproximación al modelo pedagógico lasaliano, Estudios Lasalianos Nº17, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Roma, 2013.

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