La sombra que no vas a pisar — Que la escuela vaya siempre bien

98 Pan de Casa

La sombra que no vas a pisar

Arco XIII · Que la escuela vaya siempre bien

Robert Berger escribe este capítulo pensando en sus propios compañeros de comunidad, Hermanos con quienes convivió décadas, que fueron muriendo uno a uno con los años. No lo cuenta como tragedia ni como consuelo fácil. Lo cuenta como un hecho simple que cualquier vocación larga termina enseñando: "los Hermanos —pasado y presente— forman una nube de testigos" que se va reduciendo, y cada uno que se va "nos priva de su sombra."

Y de ahí sale la frase que se queda resonando mucho después de leerla:

"Es ridículo, después de haber plantado una bellota en la mañana, esperar a la tarde para sentarse a la sombra de la encina." Robert Berger fsc, "Siglos de lealtad y fidelidad", Que la Escuela vaya siempre bien, Estudios Lasalianos Nº17, Roma 2013.

Es, quizás, la definición más honesta de lo que significa enseñar de verdad: sembrás sabiendo, de entrada, que la sombra va a ser para otro. Para un estudiante que va a recordar, dentro de veinte años, algo que le dijiste sin darle mayor importancia. Para un colega que va a heredar un método que vos afinaste sin ver nunca el resultado completo. Trabajás para una cosecha que probablemente no vas a presenciar. Eso incomoda en un mundo que quiere resultados este trimestre, esta evaluación, este año lectivo.

Berger se hace, además, una pregunta que vale la pena llevarse: "¿Quiénes son los pobres de 2013? Obviamente no son los pobres de 1713." Ser fiel a algo, durante trescientos años, nunca significó repetirlo igual. Significó replantar la misma semilla en un suelo distinto cada vez, confiando en que la encina, tarde o temprano, le va a dar sombra a alguien — aunque ese alguien no seas vos.

El capítulo termina con una oración que, según cuenta la tradición, se le atribuye a Santa Teresa de Ávila, y que generaciones de Hermanos se han repetido desde entonces. Más allá de la fe de cada quien, dice algo que cualquier maestro puede reconocer como cierto:

"Cristo no tiene ahora otro cuerpo, más que el tuyo. No tiene manos, ni pies en la tierra, sólo tiene los tuyos. Tuyas son las manos con las que hacer el trabajo de Dios. Tuyos son los únicos pies con los que ir a hacer el bien." Atribuida a Santa Teresa de Ávila, citada al cierre de Robert Berger fsc, "Siglos de lealtad y fidelidad", Que la Escuela vaya siempre bien, Estudios Lasalianos Nº17, Roma 2013.

Créase o no en lo mismo que creía Teresa de Ávila, la idea de fondo se sostiene igual: el bien que vas a hacer hoy en un aula, lo van a hacer tus manos, o sencillamente no lo va a hacer nadie más. Nadie viene a reemplazarte en eso.

Para hoy
¿Qué estás sembrando hoy en alguien, sabiendo de antemano que quizás nunca vas a ver crecer el árbol?

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Hugo Patricio Chávez · Académico · Investigador · Riobamba, Ecuador
Fuente: Robert Berger fsc, "Siglos de lealtad y fidelidad", en Pedro Ma Gil y Diego Muñoz (eds.), Que la Escuela vaya siempre bien. Aproximación al modelo pedagógico lasaliano, Estudios Lasalianos Nº17, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Roma, 2013.

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