Enseñar el mundo sin mirarlo — Que la escuela vaya siempre bien

94 Pan de Casa

Enseñar el mundo sin mirarlo

Arco XIII · Que la escuela vaya siempre bien

En 1834, el Comité General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas moderniza el currículo con un espíritu casi ilustrado: introduce el dibujo, impulsa que los alumnos mayores armen herbarios y colecciones para un museo escolar, promueve abandonar los castigos corporales y formar en cortesía. Es una escuela que le enseña a un niño a observar la naturaleza con lupa, a clasificarla, a admirarla como quien descubre un orden secreto en las hojas y las flores.

Cuatro años después, en 1838, una Circular dirigida no a los alumnos sino a los propios Hermanos —a los maestros mismos— dice exactamente lo contrario. Les advierte sobre el peligro de mirar el mundo:

"¿Qué tenemos que ver en el mundo, queridísimos Hermanos, que pueda llevarnos hacia Dios? O mejor, ¿qué podríamos ver en él que no sea para nosotros una causa de pecado y de escándalo? Desgraciado el Religioso imprudente que tiene la temeridad de pasear su mirada sobre toda clase de objetos…" Circular del 28 de diciembre de 1838 — citada en Alain Houry fsc, "La Guía, entre tradición e innovación: el comité general de 1834", Que la Escuela vaya siempre bien, Estudios Lasalianos Nº17, Roma 2013.

Léelo despacio: la misma institución, la misma década, exigía dos cosas incompatibles. Al alumno le pedía observar el mundo con curiosidad científica. Al maestro que lo formaba, le pedía bajar la mirada porque casi todo en ese mismo mundo era ocasión de pecado. El propio Houry no lo disimula ni lo suaviza: diagnostica esto como un "déficit... de una teología de la Encarnación" — les faltó una espiritualidad capaz de reconocer que Dios también nace fuera de los muros de la Iglesia, en la ciencia, en la hoja prensada dentro de un herbario, en el mundo que ya le enseñaban a mirar a sus propios alumnos.

No fue mala fe. Fue un desfase — el currículo corrió más rápido que el alma que debía sostenerlo. Y ese desfase, dice el texto, con el tiempo puede dañar la unidad de vida del educador: enseñar una cosa y estar formado para vivir otra completamente distinta.

¿Qué le pedís a tus estudiantes que miren, piensen o cuestionen, que a vos mismo —dentro de tu propia institución— no te está permitido?

¿Cuánto de tu currículo ya se actualizó, mientras la cultura interna de tu escuela sigue exactamente donde estaba hace veinte años?

Para hoy
¿Hay algo que enseñás a mirar con apertura, y que a vos mismo te da miedo mirar de frente?

¿Esta reflexión te llegó? Únete a Educadores con raíz, comunidad de maestros que se acompañan con estas lecturas cada mañana.

Sumarme al grupo de WhatsApp →

d! deuna
Apoya este espacio Cada reflexión toma horas de estudio y curación de fuentes.
QR deuna d! Gracias por tu colaboración.
Hugo Patricio Chávez · Académico · Investigador · Riobamba, Ecuador
Fuente: Alain Houry fsc, "La Guía, entre tradición e innovación: el comité general de 1834", en Pedro Ma Gil y Diego Muñoz (eds.), Que la Escuela vaya siempre bien. Aproximación al modelo pedagógico lasaliano, Estudios Lasalianos Nº17, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Roma, 2013.

Comentarios

Entradas populares

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *