Dios se contenta con eso — Que la escuela vaya siempre bien

92 Pan de Casa

Dios se contenta con eso

Arco XII · Que la escuela vaya siempre bien

Juan Bautista de La Salle no llegó armado de certezas. El propio capítulo lo dice sin querer suavizarlo: "se reconoció débil, sufrió crisis profundas y necesitó del apoyo de su misma comunidad de Hermanos-maestros para reconducir su proyecto personal". El hombre al que la Iglesia terminó nombrando patrono universal de los educadores tuvo, primero, noches en las que el proyecto entero se le venía encima y no alcanzaba solo. Necesitó que otros lo sostuvieran.

Y quizás por haber pasado por ahí, le quedó una ternura muy concreta para dársela a sus Hermanos cuando la tarea los superaba. No un discurso de exigencia. Uno de descanso:

"Contentaos con lo que podéis hacer, ya que Dios se contenta con eso; pero no andéis remisos en lo que podéis con su gracia; y creed que, con tal que queráis, podéis, con la gracia de Dios, más de lo que pensáis." Juan Bautista de La Salle, Colección de pequeños trataditos, CT 16,2,10 — citado en Diego Muñoz fsc, "El maestro, un hombre comprometido por entero", Que la Escuela vaya siempre bien, Estudios Lasalianos Nº17, Roma 2013.

Léela dos veces, porque tiene dos mitades y las dos importan. La primera te suelta la culpa: lo que hoy alcanzaste a dar —con el cansancio, con los recursos que tenías, con la cabeza que traías— ya es suficiente. No hay una versión superior de vos esperando ser decepcionada. La segunda no te deja quedarte ahí cómodo: no te subestimes tampoco, porque hay más capacidad en vos de la que creés, siempre que no intentes sacarla solo.

Ese mismo capítulo trae otra imagen que abraza igual de bien. Al hablar de cómo el maestro debe tratar a cada alumno, cita el Evangelio del Buen Pastor, que "conoce a todas [sus ovejas] distintamente" — no en bloque, no como estadística de curso, sino una por una. Y si esa es la ternura que se le pide al maestro para con cada estudiante, hay que devolvérsela a él sin miedo: también vos merecés que alguien te conozca distinto, y no solo te mida por resultados, asistencia o cuántos contenidos alcanzaste a cubrir este trimestre.

No hace falta que hoy resuelvas nada. Alcanza con que, por un rato, dejes de exigirte la versión imposible de vos mismo — la que nunca se cansa, nunca se equivoca, nunca necesita que la sostengan. Esa versión no existe. Ni siquiera existió en quien fundó todo esto.

Para hoy
¿Qué harías distinto hoy si de verdad creyeras que, con lo que diste, Dios ya está contento?

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Hugo Patricio Chávez · Académico · Investigador · Riobamba, Ecuador
Fuente: Diego Muñoz fsc, "El maestro, un hombre comprometido por entero", en Pedro Ma Gil y Diego Muñoz (eds.), Que la Escuela vaya siempre bien. Aproximación al modelo pedagógico lasaliano, Estudios Lasalianos Nº17, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Roma, 2013.

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