La dignidad no se gana.

85 Pan de Casa Arco XI
grabado sepia de ninos de distinta condicion en una misma fila, dignidad ontologica sin jerarquia

Nadie tiene que ganarse el derecho a que lo traten bien

Arco XI · La cortesía que no es etiqueta

León XIV nombra en Magnífica Humanitas una ideología que casi nadie se atreve a llamar por su nombre, porque suena razonable, hasta eficiente: la que sugiere que toda persona debe ganarse o justificar su propio valor, y que vale más quien es más eficiente y productivo. La denuncia va dirigida a la economía global. Pero cabe, incómodamente bien, en cualquier sala de profesores.

Porque esa misma ideología tiene uniforme escolar. Se llama cuadro de honor, promedio, "alumno destacado". Y produce, sin que casi nadie lo note, una cortesía de dos velocidades: trato exquisito para el que rinde, trato apenas cortés para el que repite, para el disperso, para el que llega con hambre o con sueño atrasado.

"La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada."

— León XIV, Magnífica Humanitas §53

Este arco empezó preguntando por la mirada del maestro, siguió por el deseo que hay detrás de cada gesto amable, pasó por la humildad que exige el diálogo verdadero, y llegó a las dos manos del celo lasallista. Hoy León XIV pone el fundamento último de todo eso, y lo pone donde más incomoda: la dignidad no es algo que un alumno vaya acumulando examen tras examen. Ya la tenía completa antes de la primera nota que le pusimos.

Esto no es un llamado ingenuo a dejar de exigir o de evaluar. La Salle mismo evaluaba con rigor, con sus registros y sus lecciones ordenadas por nivel. La diferencia está en otro lugar: se puede exigir mucho a un alumno y, al mismo tiempo, tratarlo con la misma cortesía exacta que al mejor de la clase. Lo que no se puede es dosificar el respeto según el promedio, como si la dignidad fuera una beca que se otorga por mérito y se retira por bajo rendimiento.

Vale la pena notarlo sin dramatismo: casi ningún maestro decidiría, si se lo preguntaran directamente, tratar peor a un alumno por sacarse malas notas. Y sin embargo el trato distinto ocurre, todos los días, en el tono de voz, en la paciencia disponible, en quién recibe una segunda explicación y quién recibe un "ya te lo dije". La ideología que León XIV denuncia no necesita que nadie la declare. Le basta con que nadie la examine.

Para hoy

Piensa en tu alumno de más bajo rendimiento. ¿Le dedicarías la misma paciencia si sacara las mejores notas del curso? Si la respuesta te incomoda, ya sabes por dónde empezar.

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