Solidaridad universal desde el aula (Pacto Educativo Global)

77 - dos manos de distintas pieles casi tocándose sobre un libro abierto, carboncillo y aguada sepia
77 Pan de Casa Voz magisterial

Alfabetizar el corazón antes que la ortografía

Esta semana el terremoto en Venezuela no fue solo un evento geológico. Fue una lección de geografía humana que ningún currículo había previsto: de pronto, la distancia entre Riobamba y Yaracuy, entre Quito y Caracas, entre un aula ecuatoriana y una familia venezolana desaparecida bajo los escombros, se redujo a cero. El dolor de allá llegó aquí, en los ojos de los estudiantes que tienen familia al otro lado de la frontera, y también en los que no la tienen pero sintieron igual.

«Cada cambio requiere un camino educativo que haga madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora.»

«Educar es siempre un acto de esperanza que invita a la coparticipación y a la transformación de la lógica de la indiferencia en una cultura del encuentro y la inclusión.»

Francisco, Mensaje para el lanzamiento del Pacto Educativo Global, 12 de septiembre de 2019 · Instrumentum laboris, 2020

Francisco no escribió esto pensando en un terremoto concreto. Lo escribió pensando en el mundo que el aula produce — o deja de producir — todos los días. Y la pregunta que plantea es más incómoda que la del sismo: ¿estamos formando personas que sienten el dolor de otro país como propio, o estamos fabricando especialistas en ignorar lo que no les toca directamente?

Alfabetizar el corazón es exactamente eso: enseñarle al estudiante a leer un titular de Venezuela y sentir algo más que una estadística. Enseñarle a cruzar la frontera del yo antes de cruzar cualquier frontera geográfica. Eso no se enseña con una clase adicional de valores — se enseña con lo que el maestro hace cuando el dolor ajeno entra sin pedir permiso al aula: si lo administra con distancia técnica o si permite que algo en él también se mueva.

La solidaridad universal no nace de los discursos. Nace de ese instante preciso en que un maestro decide que lo que le pasa a Venezuela también le pasa a su clase, y actúa en consecuencia aunque no tenga protocolo para ello.

Para hoy

Antes de enseñar contenidos, pregúntate si tu aula sabe sentir el dolor de otro pueblo como propio. Si no sabe, empieza hoy — sin esperar una clase de valores ni una circular del Ministerio.

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