Hermano Educador
Diecinueve principios y ninguno se llama amor
Acuerdo 044-A, Art. 3–4 · Agustín de Hipona, Carta 130 (412 d.C.)
El primer principio de los dieciocho es, en otras palabras, lo único que verdaderamente hay que pedir.
Hermano educador: van a poner frente a usted un documento de veinte páginas con dieciocho principios numerados. Tómelo en serio — no es un saludo protocolario del Ministerio, es una orden de trabajo. Pero antes de que el papel le gane la batalla a la persona, déjeme contarle algo más viejo que cualquier acuerdo ministerial.
San Agustín, hacia el año 412, le escribió a una viuda romana llamada Proba que no sabía qué pedirle a Dios en sus oraciones. Tenía riqueza, tenía hijos, tenía todo lo que el mundo aconseja pedir, y sin embargo no encontraba paz. Agustín no le dio una lista. Le dijo algo más incómodo: que el problema no era la falta de oración, sino la falta de claridad sobre qué es lo que verdaderamente importa pedir.
"...que aprenda a pedir lo que conviene pedir, y no se afane en pedir lo que no aprovecha."
Agustín de Hipona, Carta 130, a la viuda Proba
El Artículo 3 del Acuerdo 044-A dice casi lo mismo en lenguaje de funcionario:
"...fortalecer la respuesta educativa mediante un enfoque centrado en la dignidad, el cuidado, la permanencia escolar, la corresponsabilidad familiar y comunitaria, la inclusión, la no revictimización y la restitución de derechos."
Acuerdo Ministerial MINEDEC-2026-00044-A, Art. 3
Dignidad. Cuidado. Permanencia. No dice rendimiento. No dice cobertura curricular. No dice indicadores. El primer principio de los dieciocho que enumera el Artículo 4 — "interés superior de niñas, niños y adolescentes" — es, en otras palabras, lo único que verdaderamente hay que pedir.
Y aquí está el chiste que nadie en el Ministerio se va a atrever a escribir: pueden numerar la dignidad humana hasta el infinito, pueden ponerle el numeral tercero del artículo cuarto, y seguirá siendo exactamente lo mismo que un maestro lasallista practica sin tener que consultar ningún registro oficial. La norma llegó, como casi siempre, después. Eso no la hace inútil — la hace, por fin, escrita. Pero usted no necesitaba el papel para saber que el niño frente a usted no es un expediente.
Para hoy
Antes de revisar el currículo de la semana, pregúntese qué le está pidiendo usted al día — rendimiento o dignidad. Agustín ya sabía cuál de las dos sostiene a la otra.
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