La escuela no se cuida sola

La escuela no se cuida sola · Con raíz y propósito
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#60 Domingo De La Salle · RC 1,3

La escuela no se cuida sola

Tres siglos antes de que existiera el turno matutino y el vespertino, De La Salle ya sabía que la escuela necesita al maestro entero.

Hay frases que parecen administrativas y son, en realidad, espirituales. Esta es una de ellas:

"El fin de este Instituto es dar cristiana educación a los niños, y con este objeto tiene las escuelas, para que, estando los niños mañana y tarde bajo la dirección de los maestros, puedan éstos enseñarles a vivir bien, instruyéndolos en los misterios de nuestra santa religión, inspirándoles las máximas cristianas, y darles así la educación que les conviene."
Juan Bautista de La Salle · Regla Común de los Hermanos, 1,3 · París, ca. 1718

Mañana y tarde. No "cuando puedas". No "mientras no haya reunión". No "si no hay otra actividad institucional encimada". Mañana y tarde. Como estructura de vida, no como carga horaria.

De La Salle escribió esto para sus Hermanos en el siglo XVII, cuando las escuelas para pobres eran el lugar donde nadie quería estar. Cuando ser maestro de los hijos de los artesanos y los trabajadores de las calles de París era, socialmente hablando, una manera elegante de fracasar. Y aun así, la Regla decía: mañana y tarde. Presencia completa. Sin descuento.

Lo que esa frase esconde no es una norma de horario. Es una teología de la presencia. La idea de que la escuela que va bien necesita un maestro que esté. No que pase. No que firme y salga. No que "deje actividades". Que esté.

Hay una diferencia enorme entre un maestro que llega y un maestro que está. El primero cumple. El segundo cuida. El primero aparece en el registro de asistencia. El segundo aparece en el recuerdo de los estudiantes veinte años después, cuando alguien les pregunta quién los marcó.

Esta semana que empieza en Ecuador es, para muchos docentes, la última semana completa del año lectivo. El impulso natural es hacer lo mínimo: cerrar, firmar, entregar actas, esperar el último timbre. Ese impulso es completamente humano. También es completamente contrario a lo que hace un buen maestro.

La Regla de los Hermanos no dice "hasta que terminen los contenidos". Dice "para que puedan enseñarles a vivir bien". Y enseñar a vivir bien tiene su momento más potente precisamente en los finales: en cómo se cierra, en cómo se despide, en cómo se honra lo que fue.

La escuela no se cuida sola en los últimos días. En los últimos días se cuida menos que nunca, porque todos bajan la guardia al mismo tiempo. Justo entonces el maestro que está —que no que pasa— es el que hace la diferencia.

Para hoy

Esta semana, ¿vas a estar o vas a pasar? Hay una diferencia. Tus estudiantes la notan. Siempre la notaron.

¿Esta reflexión te preparó para la semana?

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Comentarios

  1. "hacedlo todo para la gloria de Dios" lo dijo Pablo en su carta a los Colosenses 3:23-24.. Vivir bajo ese principio transforma por completo la perspectiva, el enfoque y la excelencia con la que realizamos cualquier tarea diaria y por supuesto en la educación..

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    1. Personas con principios, que los "contagian de manera 'exagerada' a los demás" harán instituciones de principios... porque sabemos que las palabras conmueven... los hechos arrastran... A diario.."de la mañana a la tarde..."
      Gracias por dejarse leer...

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