Naturaleza: ahora!

El pájaro no tiene pendientes — Con raíz y propósito

Sábado, 18 de abril de 2026  ·  Reflexión #5

El pájaro no tiene pendientes

Anthony de Mello SJ Consciencia · Presencia
Pájaro posado en el borde de un aula vacía al amanecer — realismo mágico amazónico

«Cuando tienes hambre, come. Cuando estás cansado, duerme.»

«Pero, Maestro, ¿no hace eso todo el mundo?»

«No. Cuando la mayoría tiene hambre, piensa en mil cosas. Cuando duerme, sueña con mil cosas.»

— Anthony de Mello SJ, El canto del pájaro, 1981

De Mello escribió esto en Pune, India, en los años en que dirigía el Instituto de Espiritualidad de Satya Nilayam. Lo escribió para personas que habían dedicado la vida entera a hacer cosas importantes — religiosos, educadores, profesionales comprometidos — y que, sin darse cuenta, habían perdido la capacidad de estar en algún lado. Podían estar en misa y pensar en el trabajo. Podían estar en el trabajo y pensar en el problema de casa. Podían estar descansando y sentir que estaban perdiendo el tiempo. Gente útil, eficiente, agotada, ausente.

Hoy es sábado. Para el educador latinoamericano, el sábado tiene una textura particular: no es asueto limpio. Es el día en que la semana todavía sangra un poco — la planificación que no se terminó, la conversación difícil con un padre de familia que quedó sin resolver, el informe que vence el lunes, los cuadernos que están sobre la mesa desde el miércoles. El cuerpo descansa; la cabeza no. Y eso, dice De Mello sin rodeos, no es descanso. Es el mismo automatismo con distinto escenario.

El pájaro de la parábola no planifica el lunes. No porque sea irresponsable, sino porque su naturaleza entera está en el ahora: en esa rama, en esa mañana, en ese canto que nadie le pidió y que suelta de todas formas. No hay agenda. No hay culpa por no estar en otro lugar. El pájaro simplemente es, y en ese ser sin reservas hay algo que el educador — formado para dar, para planificar, para rendir cuentas — ha olvidado que también le pertenece.

La tradición lasallista, de la que muchos de los que leen esto somos producto, enseña la perseverancia y la constancia. De Mello no la contradice: la completa. Porque perseverar desde el agotamiento crónico no es virtud — es inercia. El educador que no sabe detenerse un sábado tampoco sabe, de verdad, estar un lunes. Solo repite. Solo cumple. Solo aparece con el cuerpo mientras la mente sigue corriendo su propia carrera.

Para hoy

Esta mañana, antes de abrir el correo o revisar lo que falta, quédate tres minutos sin hacer nada. No como técnica. Como acto de confianza en que el mundo no se cae si te detienes.

Con raíz y propósito

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